| Estas fotografías fueron tomadas (algunas por mí y otras por mis amigos David y Sandra) durante los viajes que me llevaron a conocer los escenarios de El guardián de la flor de loto. Algunas son fiel reflejo de las dificultades que tuvimos que superar para llegar hasta los monasterios más apartados y otras muestran en todo su esplendor la belleza indómita de Cachemira y del Tíbet. |
|